Hospitales y centros médicos en Afganistán han confirmado la muerte de decenas de civiles, incluyendo mujeres y niños, como consecuencia de los recientes bombardeos efectuados por Pakistán en diversas provincias del país.
Desde el 22 de febrero, ataques aéreos y de mortero en distritos como Nangarhar, Kunar, Paktika y Khost han dejado un saldo significativo de víctimas entre la población civil. En el distrito de Khas Kunar, un proyectil de mortero impactó en un campamento de refugiados recién repatriados, provocando la muerte de tres niños y dejando a varios heridos, según reportes hospitalarios.
Los hospitales de Paktika informaron sobre al menos 29 víctimas civiles y advirtieron que podrían existir más cuerpos sin trasladar a centros médicos. En la provincia de Kunar, seis civiles fallecieron en Belay Dundona, mientras que en Khost numerosos residentes fueron trasladados con heridas graves a hospitales locales.
Los bombardeos han generado alarma entre la población, que aún se recupera de desastres naturales recientes. Los enfrentamientos han provocado además trauma psicológico, especialmente en niños y mujeres, quienes sufren miedo constante debido a la presencia de armamento pesado y ataques aéreos.
Las autoridades talibanes han confirmado hasta el momento la muerte de 13 combatientes y 22 heridos, mientras que el número de civiles fallecidos ronda las 70 personas.
La situación continúa generando preocupación internacional por el alto costo humano de los ataques y la vulnerabilidad de los civiles en la región.








