Israel ha incrementado su despliegue militar en el sur del Líbano y ha realizado nuevos bombardeos sobre los suburbios del sur de Beirut, tras un ataque con drones de Hizbulá contra la base aérea de Ramat David. El Ejército israelí afirmó que sus acciones buscan neutralizar posibles amenazas y atacar objetivos militares del grupo chií, aliado de Irán.
Hizbulá, por su parte, justificó su ataque como respuesta a la agresión israelí contra civiles libaneses, alegando que la ofensiva israelí ha causado la muerte de decenas de personas y destrucción de infraestructura civil.
Simultáneamente, Israel anunció ataques aéreos en Teherán, en el marco de la confrontación iniciada junto a Estados Unidos contra el régimen iraní tras la muerte del ayatolá Ali Jameneí. La violencia ha provocado al menos 52 muertes en el Líbano, incluyendo líderes del programa de armamento de Hizbulá, mientras que la cifra de víctimas civiles y militares en la región sigue aumentando.
El Ejército israelí emitió alertas de evacuación para 83 localidades del sur del Líbano y reforzó su control sobre posiciones estratégicas para prevenir futuros ataques de Hizbulá.








