Aunque los datos muestran respuestas agudas del órgano tras recorrer los 42 kilómetros, todavía no existe claridad sobre si estas alteraciones representan una adaptación saludable o un posible riesgo a largo plazo, según lo publicado en la revista científica BMJ Open Sport & Exercise Medicine y difundido por el portal especializado en salud Infosalus.
Cambios inmediatos tras la maratón: qué revela la investigación
La revisión exhaustiva de 69 estudios, recopiló datos de 3.274 participantes, en su mayoría hombres, con edades entre 27 y 63 años, para examinar el impacto de correr una maratón en la función cardíaca. Los resultados indican que, en la primera hora posterior a la carrera, los niveles de tres biomarcadores asociados al estrés cardíaco se elevan de manera constante, superando los umbrales clínicos establecidos para la lesión miocárdica y la insuficiencia cardíaca.
Los biomarcadores evaluados fueron la troponina T cardíaca (cTnT), la troponina I cardíaca (cTnI) y el péptido natriurético tipo B N-terminal (NT-proBNP). Según la información de Infosalus, estas sustancias reflejan daño tisular e inflamación. El análisis también reveló alteraciones en el volumen de las cavidades cardíacas y en la fracción de eyección del ventrículo izquierdo, una medida clave del bombeo sanguíneo.
No obstante, los especialistas del Centro Médico Universitario de Ámsterdam aclaró que las modificaciones en la dinámica de bombeo fueron de escasa magnitud y no alcanzaron el umbral para considerarse clínicamente significativas. Las pruebas de resonancia magnética no mostraron signos de lesión estructural relevante en el miocardio.
¿Respuestas fisiológicas normales o señales de alerta a largo plazo?

El equipo investigador, citado por la revista especializada en salud, subrayó que la elevación de biomarcadores y las alteraciones funcionales detectadas podrían representar una respuesta fisiológica transitoria al esfuerzo extremo, pero no descartan que existan implicancias negativas en personas susceptibles. Tanto los niveles bajos como los extremadamente altos de actividad física se vincularon con mayor riesgo de mortalidad, lo que complica la interpretación de estos hallazgos.
Los cambios identificados variaron según el tiempo dedicado a la carrera, la edad, el sexo y el nivel de entrenamiento de los corredores. La mayoría de los participantes analizados eran hombres, lo que deja abierta la posibilidad de que las mujeres presenten respuestas cardiovasculares distintas ante la maratón, tanto a corto como a largo plazo.
El análisis reconoció limitaciones metodológicas, ya que muchos de los estudios incluidos presentan alto riesgo de sesgo y no informaron de manera uniforme el nivel de entrenamiento de los corredores, un factor potencialmente relevante para la interpretación de los resultados.
El debate sigue abierto: la importancia de estudios a largo plazo
El informe, publicado en la revista BMJ Open Sport & Exercise Medicine en 2026 y recogido por Infosalus, dejó en claro que aún no existe consenso científico sobre si los cambios observados tras correr una maratón representan adaptaciones benignas o si anticipan remodelaciones cardíacas patológicas.
Entre las recomendaciones de los autores, figura la necesidad dediseñar estudios a largo plazo con grupos más diversos, que incluyan mujeres y participantes de distintas etnias, para determinar si estas alteraciones consisten en una respuesta fisiológica al ejercicio extremo o si constituyen marcadores precoces de daño cardíaco.
En el contexto del auge de la actividad física y la popularidad de las pruebas de resistencia, la comunidad médica mantiene la vigilancia sobre los efectos cardiovasculares de la maratón, mientras se acumulan nuevos datos que puedan esclarecer si el corazón de un maratonista se fortalece o se expone a riesgos imprevistos.







