México volverá a disputar un quinto partido en un Mundial de la FIFA por primera vez desde 1986. Conoce la historia completa de la famosa maldición que marcó al Tri durante cuatro décadas.
Durante más de 40 años, hablar de México en la Copa del Mundo significó hablar de una de las historias más repetidas del fútbol internacional: la famosa «maldición del quinto partido». Generaciones enteras de futbolistas, entrenadores y aficionados convivieron con una barrera que parecía imposible de superar, convirtiendo cada participación mundialista en una nueva oportunidad para acabar con un fantasma que acompañó al Tri durante décadas.
La victoria 2-0 sobre Ecuador en los dieciseisavos de final del Mundial de la FIFA 2026 volvió a poner ese tema sobre la mesa. Aunque el nuevo formato del torneo cambió el camino hacia los cuartos de final, el conjunto dirigido por Javier Aguirre consiguió volver a disputar un quinto encuentro mundialista por primera vez desde 1986. Sin embargo, el debate continúa abierto: ¿realmente se rompió la maldición o simplemente cambió el formato de la competencia?
¿Qué es la maldición del quinto partido de México?

La llamada maldición del quinto partido nació porque México fue incapaz de avanzar más allá de los octavos de final durante siete Copas del Mundo consecutivas. En el antiguo formato de 32 selecciones, los equipos disputaban tres encuentros de la fase de grupos y luego los octavos de final. Superar esa eliminatoria significaba acceder a los cuartos de final y, por consiguiente, disputar un quinto partido, algo que el Tri no conseguía desde mediados de los años ochenta.
Con el paso del tiempo, aquella estadística dejó de ser un simple dato para convertirse en una auténtica presión nacional. Cada nueva generación llegaba al Mundial con el objetivo de romper esa barrera histórica, pero una y otra vez el desenlace era el mismo. La expresión «quinto partido» terminó formando parte del vocabulario del fútbol mexicano y simbolizó durante décadas el límite que separaba a la selección de regresar a la élite mundialista.
México sí logró el quinto partido en 1986

La última ocasión en la que México alcanzó esa instancia fue precisamente cuando organizó el Mundial de la FIFA 1986. Tras superar una sólida fase de grupos, el conjunto azteca derrotó 2-0 a Bulgaria en los octavos de final, clasificándose entre las ocho mejores selecciones del planeta y devolviendo la ilusión a toda una afición que soñaba con una actuación histórica como anfitriona.
En los cuartos de final apareció Alemania Occidental, una de las grandes potencias de la época. El encuentro terminó empatado sin goles y tuvo que definirse desde el punto penal, donde los europeos fueron más efectivos y eliminaron al Tri. A pesar de la derrota, aquella actuación quedó grabada como la mejor participación de México en una Copa del Mundo moderna y marcó el inicio de una espera que se extendería durante las siguientes cuatro décadas.
Siete Mundiales consecutivos con el mismo desenlace

Después de aquella edición, México construyó una de las rachas más consistentes del fútbol internacional. Entre Estados Unidos 1994 y Rusia 2018, la selección clasificó de manera consecutiva a los octavos de final en siete Mundiales, demostrando una notable regularidad que pocas selecciones pudieron igualar durante ese período.
Sin embargo, esa consistencia nunca se tradujo en un salto definitivo hacia los cuartos de final. Francia 1998, Corea-Japón 2002, Alemania 2006, Sudáfrica 2010, Brasil 2014 y Rusia 2018 terminaron exactamente igual: el Tri volvió a quedarse a una sola victoria de romper la histórica barrera. Cada eliminación reforzaba la narrativa de la maldición del quinto partido, hasta convertirla en uno de los temas más debatidos cada vez que México disputaba una Copa del Mundo.
Qatar 2022 representó un duro retroceso
La historia dio un giro inesperado en Qatar 2022. Por primera vez desde Argentina 1978, México ni siquiera consiguió superar la fase de grupos, poniendo fin a una impresionante racha de siete clasificaciones consecutivas a las rondas eliminatorias. La eliminación fue considerada uno de los mayores fracasos recientes del fútbol mexicano y provocó importantes cuestionamientos sobre el rumbo de la selección nacional.
Ese resultado también modificó el enfoque del proyecto deportivo. Más que pensar en romper la maldición del quinto partido, el principal objetivo pasó a ser reconstruir un equipo competitivo que volviera a pelear entre las mejores selecciones del mundo. El proceso desembocó en el Mundial de 2026, donde el Tri llegaría nuevamente con grandes expectativas al disputar el torneo como anfitrión.
El Mundial de la FIFA 2026 cambió el significado del quinto partido
La expansión del Mundial de la FIFA 2026 a 48 selecciones modificó completamente el camino hacia el título. Además de la fase de grupos, la FIFA incorporó una nueva ronda de dieciseisavos de final, alterando el número de encuentros necesarios para alcanzar los cuartos de final.
Esto significa que el triunfo 2-0 sobre Ecuador corresponde al cuarto compromiso de México en el torneo. El siguiente encuentro será literalmente el quinto partido, aunque todavía no representará los cuartos de final como ocurría en el formato anterior. En otras palabras, el país finalmente volverá a disputar un quinto encuentro mundialista, pero para igualar la hazaña conseguida en 1986 todavía deberá ganar un partido más y clasificarse nuevamente entre las ocho mejores selecciones del planeta.
La victoria sobre Ecuador devuelve la ilusión a México

En un Estadio Azteca completamente lleno, México confirmó su gran momento al derrotar 2-0 a Ecuador gracias a los goles de Julián Quiñones y Raúl Jiménez. El equipo mostró nuevamente un funcionamiento sólido, manteniendo el orden defensivo y aprovechando sus oportunidades en ataque para asegurar el pase a la siguiente ronda del torneo.
El triunfo también confirmó el extraordinario rendimiento del conjunto dirigido por Javier Aguirre. El Tri acumula cuatro victorias consecutivas, ha mantenido su portería invicta durante todo el campeonato y todavía no ha recibido un solo gol en el Mundial de la FIFA 2026. Más allá de las estadísticas, la clasificación devolvió la ilusión a millones de aficionados que esperan que esta generación finalmente consiga superar la barrera que marcó la historia reciente del fútbol mexicano.
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El verdadero desafío de México todavía está por delante

Aunque el simbolismo del quinto partido ya quedó atrás gracias al nuevo formato del torneo, México aún tiene pendiente el desafío que durante décadas definió su historia en los Mundiales. Para demostrar que la maldición quedó completamente en el pasado, el Tri deberá ganar su próximo compromiso y regresar a los cuartos de final por primera vez desde 1986.
Su siguiente rival saldrá del enfrentamiento entre Inglaterra y República Democrática del Congo. Una victoria no solo significaría mantenerse con vida en la lucha por el título del Mundial de la FIFA, sino también cerrar definitivamente uno de los capítulos más repetidos del fútbol mexicano y devolver al Tri al grupo de las ocho mejores selecciones del mundo después de cuarenta años de espera.








