Los migrantes venezolanos que permanecen varados en Honduras muestran posturas encontradas tras la captura del presidente Nicolás Maduro por fuerzas estadounidenses en Caracas, un hecho que ha generado incertidumbre entre quienes aún siguen en ruta hacia México y Estados Unidos y quienes evalúan regresar a Venezuela.
Entre quienes apoyan la detención, destacan voces como la de Ender Cortés, un joven de 20 años que vende dulces en Tegucigalpa para reunir dinero y continuar su camino hacia México, de donde fue deportado. «Está bien que se lo hayan llevado porque tenía al pueblo acosado. Venezuela libre es mejor», dijo, confiando en que la situación del país mejore y la gente deje de pasar hambre.
Otros migrantes prefieren mantenerse cautos o aseguran no tener suficiente información debido al tiempo fuera de su país. Tal es el caso de Júnior Moreno, quien también permanece en Honduras y reconoce estar “desorientado” sobre la realidad venezolana, aunque espera que “el país evolucione para mejor” bajo las nuevas autoridades.
Por otro lado, también hay quienes rechazan la captura de Maduro y la consideran un “secuestro”. Una migrante venezolana de 52 años, que junto a sus hijos y nietos intenta reunir dinero para regresar a Venezuela, expresó temor y preocupación sobre lo ocurrido, señalando que no hay “nada que celebrar”. Ella y su familia prefieren evitar revelar su identidad por miedo a represalias al volver a su país.
Mientras algunos migrantes mantienen la esperanza de retomar el sueño americano, otros analizan la posibilidad de volver a Venezuela ante la incertidumbre económica y migratoria. Entre la expectativa, la división de opiniones y el cansancio por la travesía, la comunidad venezolana varada en Honduras enfrenta un nuevo capítulo marcado por dudas sobre el futuro político y social de su país.







