El caso más reciente involucra a una joven de 20 años de nacionalidad haitiana, quien aseguró haber sido agredida durante una consulta ginecológica. Según relató la víctima, acudió al centro médico para realizarse unos análisis, pagó 1,000 pesos y esperó hasta que el médico llegara. Una vez atendida, el doctor la hizo subirse a la camilla, le pidió “cerrar los ojos, que es parte del proceso” y, posteriormente, procedió a realizar tocamientos y un intento de beso. Afortunadamente, la joven logró resistirse, vestirse y salir del consultorio para denunciar los hechos ante la Policía Nacional.
Por otra parte, tres mujeres que habían denunciado anteriormente a Polanco Sanz también compartieron públicamente sus experiencias. Lucila Plácido Rodríguez, conocida como “Nairoby”, relató que acudió al hospital de Arenoso por un dolor y que, aunque el médico le dijo que le realizaría una sonografía, la manoseó sin guantes y se encontraba desnudo durante el examen. “Salí del cuarto y puse la denuncia, pero no pasó nada; si hubiesen actuado en aquel momento, esto de ahora no estaría sucediendo”, aseguró.
De igual manera, Teresa Domínguez Javier denunció que Polanco Sanz seguía un patrón sistemático de abuso, ya que llevaba a las pacientes a un cuarto aparte para revisarlas con los dedos y luego desnudarse. “Lo mismo nos pasó a nosotras hace años. Fuimos varias a denunciarlo en Macorís y nunca nos hicieron caso, porque él tenía conexiones con supervisores y doctores; nosotros éramos pobres y no nos escucharon. Ahora otra joven está pasando por lo mismo”, afirmó.
Asimismo, Wencesla Amparo Vásquez, “Elsa”, relató que fue llevada a la zona donde atienden a mujeres embarazadas y que, bajo la excusa de un chequeo, el médico le introdujo un dedo y luego le pidió que se pusiera la ropa nuevamente. “Todo esto fue innecesario para un examen médico. Desde entonces pedimos justicia y no se nos dio, y ahora está pasando nuevamente”, explicó.
Además, las madres de las víctimas se sumaron al reclamo. Germaia Rodríguez Reyes, madre de Lucila, pidió que se tomen medidas inmediatas: “Que lo amarren, porque así como pasa con mujeres adultas, también podría pasar con una niña. Nunca debieron trasladarlo a otro hospital; debieron actuar desde el primer momento”.
Por su parte, Leoncia Javier, madre de Teresa, advirtió: “Este hombre no puede seguir atendiendo pacientes; debe ser retirado de la profesión y enfrentar la justicia. No se trata solo de mi hija, sino de todas las mujeres que podrían estar en riesgo”.
La Fiscalía del distrito judicial de Duarte arrestó a Polanco Sanz tras la denuncia de la joven haitiana y confirmó que enfrenta tres acusaciones previas registradas en 2019. Con estas denuncias, se suman hasta cinco casos de presunto abuso vinculados al mismo médico. La investigación continúa y hasta el momento no se ha informado cuándo se fijará la medida de coerción.
Asimismo, tras el incidente, el Ministerio de Salud Pública clausuró el Centro Galeno Diagnóstico Las Guáranas (CEGADIG), donde laboraba el médico, debido a que el centro no aparecía en los registros oficiales del sistema de salud, según explicó Vladimir Paula durante una entrevista vía Zoom en el matutino Su Mundo.
Por ello, las víctimas y sus familiares hacen un llamado urgente al Ministerio Público y al Ministerio de Salud Pública para que se garantice la protección de las pacientes y se evite que más mujeres sean víctimas de presunto abuso.
Finalmente, la procuradora fiscal recordó que en Santiago, en años recientes, tres médicos han sido condenados por prácticas similares, lo que refuerza la necesidad de una investigación rigurosa en este caso.







