Las autoridades de Moscú activaron este lunes la ‘alerta amarilla’ ante la intensa nevada prevista para la jornada, una medida que advierte sobre el peligro potencial de las condiciones meteorológicas y que permanecerá vigente durante doce horas, hasta las 21:00 hora local.
El Servicio de Meteorología de Rusia informó que el aviso responde a las fuertes precipitaciones de nieve que podrían dificultar el tránsito en la capital. Además, se esperan vientos del norte y nordeste con velocidades de entre 6 y 11 metros por segundo, y ráfagas que podrían alcanzar los 15 y 17 metros por segundo.
Los meteorólogos estiman que podrían acumularse entre 6 y 10 milímetros de precipitaciones, lo que supondría un aumento de hasta 14 centímetros en la capa de nieve. Este invierno, el espesor ya había superado los 62 centímetros a finales de enero.
Ante el riesgo de caída de nieve y hielo desde tejados y estructuras inestables, las autoridades recomendaron a la población evitar transitar cerca de árboles y edificaciones en mal estado. Asimismo, pidieron a los automovilistas extremar las precauciones, mantener la distancia de seguridad y respetar los límites de velocidad.
El Departamento de Transporte instó a los conductores a prescindir del vehículo particular y optar por el metro para reducir el riesgo de accidentes.
En la última semana, al menos nueve personas fallecieron en distintas regiones de Rusia debido a la caída de nieve y témpanos de hielo desde los techos, según informó el Ministerio de Emergencias a la agencia TASS. Las autoridades atribuyen el aumento de incidentes a la combinación de intensas nevadas previas y una reciente subida brusca de temperaturas que provocó desprendimientos.











