Santo Domingo. — Las olas de calor intensificadas por el cambio climático representan un riesgo creciente para la salud cerebral y mental a nivel global, advirtieron expertos en recientes estudios científicos. Según los reportes, la exposición prolongada a altas temperaturas no solo impacta órganos tradicionales como el corazón o los pulmones, sino que también compromete el funcionamiento del cerebro y la memoria.
Investigaciones recientes indican que el calor extremo puede alterar funciones cognitivas esenciales, afectar la toma de decisiones y favorecer conductas impulsivas o agresivas. En personas con enfermedades neurológicas preexistentes, como epilepsia, esclerosis múltiple, migrañas o antecedentes de accidentes cerebrovasculares, las olas de calor incrementan la gravedad de los síntomas, pudiendo desencadenar crisis o deterioro cognitivo súbito.
El fisiólogo ambiental Leonidas Ioannou, del Instituto Jožef Stefan de Eslovenia, explicó que “el aumento de la temperatura cutánea reduce la capacidad mental debido a mecanismos fisiológicos como la redirección de la sangre hacia la piel y la hiperventilación, afectando la presión parcial de dióxido de carbono arterial”. Estudios australianos documentaron comportamientos irracionales y decisiones económicas erróneas en regiones donde las temperaturas nocturnas superan los 25°C, especialmente en hogares con acceso limitado a sistemas de climatización.
En adultos mayores, la exposición prolongada al calor puede afectar la función hipocampal, comprometiendo la memoria y el aprendizaje, según investigaciones del Centro Médico de Defensa Nacional de Taiwán. Un informe conjunto de la Cruz Roja y la Media Luna Roja reveló que en 2024, el 84% de la población mundial experimentó olas de calor durante un promedio de 31 días con temperaturas superiores a los parámetros habituales.
Los especialistas recomiendan implementar medidas de protección frente al calor extremo, como la creación de refugios comunitarios, campañas de concienciación sobre riesgos de alcohol y drogas, y un monitoreo más frecuente de personas con trastornos mentales. Los informes subrayan que menos de un tercio de los planes de acción analizados reconocen los efectos de las temperaturas extremas en la salud mental.
“El mundo está sorprendentemente mal preparado para afrontar las consecuencias del cambio climático en la salud mental”, advierten los científicos, destacando la urgencia de estrategias adaptadas a cada contexto social para prevenir emergencias neurológicas y psicológicas durante las olas de calor.







