Un estudio internacional liderado por científicos de la Universidad de Hong Kong reveló que el uso de estatinas no solo contribuye a reducir el colesterol, sino que también disminuye el riesgo de muerte y de eventos cardiovasculares graves en personas con diabetes tipo 2, incluso en aquellas consideradas de bajo riesgo.
La investigación, publicada en la revista Annals of Internal Medicine, se basó en el análisis de datos del IMRD-UK, una amplia base de información médica del Reino Unido. Los investigadores siguieron durante un período de hasta diez años a adultos de entre 25 y 84 años diagnosticados con diabetes tipo 2, que no presentaban antecedentes graves de enfermedades cardíacas o hepáticas al inicio del estudio.
Los resultados mostraron que los pacientes que recibieron tratamiento con estatinas registraron menores tasas de mortalidad y menos eventos cardiovasculares mayores, como infartos, en comparación con quienes no tomaban estos medicamentos. El beneficio se observó de manera consistente en todos los grupos, independientemente del nivel inicial de riesgo cardiovascular.
El doctor Eric Wan, profesor del Departamento de Farmacia y Farmacología de la Universidad de Hong Kong y uno de los autores del estudio, explicó que la investigación se enfocó en personas con diabetes tipo 2 que tradicionalmente no eran consideradas candidatas prioritarias para el uso de estatinas. Según indicó, los hallazgos aportan evidencia a largo plazo de que estos fármacos ofrecen protección incluso en pacientes con riesgo bajo o moderado, especialmente cuando presentan niveles elevados de colesterol.
En cuanto a la seguridad, el estudio señaló que el perfil de las estatinas fue favorable. No se detectó un aumento significativo de daño hepático y solo se registró un incremento mínimo de efectos musculares, lo que refuerza la confianza en su uso prolongado.
Las estatinas, utilizadas desde finales de la década de 1980 para la prevención de enfermedades cardiovasculares, han sido recetadas principalmente a pacientes con alto riesgo. Sin embargo, esta nueva evidencia sugiere que su beneficio podría extenderse a un grupo más amplio de personas con diabetes tipo 2.
Los investigadores destacan que estos resultados podrían influir en futuras recomendaciones médicas y guías clínicas, al plantear un enfoque preventivo más amplio para reducir la mortalidad y las complicaciones cardiovasculares asociadas a la diabetes tipo 2, una enfermedad que afecta a millones de personas en todo el mundo.
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