Santo Domingo. – El ingeniero civil, Leonardo Mercedes, informó que la Presa de Monte grande se ha convertido en un dolor de cabeza en vez de una solución de problemas para los residentes de la región Enriquillo.
Durante el Matutino Su Mundo comunicó que su inauguración con apenas la pantalla de la presa construida ha condenado a las comunidades que fueron desalojadas para la construcción de la misma.
Fueron cinco comunidades que cedieron sus tierras y, además, con las cuales se creó el compromiso de realizar un asentamiento agrícola con diferentes asistencias y nada de lo mencionado ha sido cumplido.
“Cedieron sus tierras con las cuales se hizo el compromiso de hacer un asentamiento agrícola con agua, asistencias técnicas, asistencias crediticias y demás; sin embargo, nada de eso se ha cumplido”, puntualizó,
Mercedes explicó que hay unas 390 comunidades que fueron asentadas en el poblado, más unas 625 familias procedentes de Hato Nuevo están pasando dificultades ante la situación de la presa.
“Con una situación de que no tienen donde producir, no tienen donde generar ingresos para sus familias, han vivido durante años de la agricultura, no tienen donde cultivar y se los está llevando quien los trajo”, aseguró.
De igual forma, aseveró que dicha presa por el momento no sirve para ninguno de los fines por los cuales fue construida.
Dentro de los principales desafíos económicos que enfrenta la región Enriquillo está la inversión pública, no existe una comunidad que sea capaz de asumir la responsabilidad del desarrollo capitalista que necesita la zona, el desempleo, la gran cantidad de contaminación ambiental y, por último, se está destruyendo la base principal de desarrollo ecoturístico.
“Se ha estado invirtiendo en Pedernales con el fin de desarrollo turístico apuntando hacia afuera, no hacia el desarrollo integral y sostenible de esa región que es inmensamente rica y extremadamente pobre”, finalizó.
Por último, resaltó que la región Enriquillo necesita una mayor inversión por parte del Estado.







