Montecristi, RD. – La República Dominicana apuesta por diversificar su desarrollo económico con la rehabilitación y ampliación del Puerto de Manzanillo, proyecto clave que busca reposicionar el noroeste como centro logístico y comercial.
Con una inversión de US$100 millones financiada por el BID, la obra incluye un muelle de 220 metros por 40 metros, capaz de recibir buques Panamax y Post-Panamax, un astillero con diques flotantes, talleres y almacenes, así como la rehabilitación de la carretera Navarrete–Montecristi, conectando el puerto con los principales centros productivos del país.
El puerto funcionará bajo un modelo “landlord”, donde el Estado conserva la propiedad y regula la operación, mientras la gestión comercial se concesiona a operadores especializados. “Se trata de una transformación estructural para el noroeste”, afirma Jan Roque, gerente de proyectos de la UEPFRE.
Energía, turismo y desarrollo urbano
El desarrollo portuario se complementa con la Central Térmica Manzanillo Power Land, de 414 MW, y con inversiones turísticas como el Hotel Super 8 by Wyndham Manzanillo, que ha generado cerca de 400 empleos directos e indirectos.
El Plan Municipal de Ordenamiento Territorial (PMOT) de Pepillo Salcedo busca integrar la infraestructura portuaria con el entorno urbano, mejorando agua, saneamiento y conectividad vial, además de fomentar el desarrollo sostenible y la inversión en la región.
Impacto estratégico
Ubicado con calado natural profundo y acceso directo a rutas hacia EE. UU. y el Caribe, el Puerto de Manzanillo se proyecta como una alternativa estratégica a Haina, Caucedo y Puerto Plata, contribuyendo a diversificar la economía y atraer inversiones. La obra se espera culminar en 2027, generando empleos formales y fortaleciendo la competitividad regional.







