REDACCIÓN.- El presidente de Rusia, Vladímir Putin, se sumergió este jueves en aguas heladas como parte de la celebración de la Epifanía de la Iglesia Ortodoxa, una de las festividades religiosas más importantes para millones de fieles en el país.
Siguiendo la tradición ortodoxa, la ceremonia conmemora el bautismo de Jesucristo por Juan el Bautista, acto que marca el inicio de su vida pública tras el descenso del Espíritu Santo.
Desde su residencia oficial, el mandatario realizó tres inmersiones en una piscina con forma de cruz, pese a las bajas temperaturas registradas durante uno de los inviernos más severos de las últimas décadas en Rusia.
La inmersión en aguas heladas es una práctica habitual durante la Epifanía ortodoxa, en la que millones de creyentes rusos participan cada año como expresión de fe y devoción religiosa.







