Por: Luis Federico Santana J.
Gran parte de lo que sentimos no nace de nosotros. Con frecuencia esos sentimientos son el reflejo del entorno natural y social en el que vivimos.
A juicio de los estoicos, las emociones tienden a ser muy contagiosas. Esa es la razón por la que, cuando estamos cerca de personas que se quejan, critican a los demás o dramatizan todo; terminamos absorbiendo esa energía negativa sin darnos cuenta.
Lo mismo ocurre con aquello que consumimos en las redes sociales. Estas, generalmente, están llenas de comparaciones negativas y de conversaciones vacías. A la larga esto afecta.
Aplica aquí la imagen de la licuadora. Si en la licuadora echas lechosa y los demás ingredientes que complementan el batido, no esperes que vas a encontrar como resultado sabor a zapote. El sabor será igual a los ingredientes que echaste en la licuadora.
La recomendación de del filósofo estoico, Séneca, es que aprendamos a frecuentar a las personas que nos ayuden a ser mejores seres humanos.
De igual forma debemos aprender a evitar a las personas, redes sociales y otros espacios que influyen para que seamos malos seres humanos.








