Los ruidos articulares, como clics, crujidos o chasquidos, suelen ser normales y no indican daño si no se acompañan de dolor o inflamación, según explican especialistas de Harvard.
La doctora Toni Golen, de Harvard Women’s Health Watch, señala que estas señales son comunes con la edad y que la inactividad prolongada puede intensificarlas, ya que los tejidos articulares retornan a su posición al reanudar el movimiento, generando los sonidos característicos.
Entre las causas más frecuentes se encuentran el estallido de burbujas de gas en el líquido sinovial y el roce de tendones o ligamentos sobre los huesos. Sin embargo, si los ruidos se presentan junto con dolor, hinchazón o limitación del movimiento, podrían indicar afecciones como artritis, bursitis, tendinitis o lupus.
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La especialista recomienda consultar al médico si aparecen estos síntomas, para realizar una evaluación clínica y, de ser necesario, estudios complementarios como radiografías o análisis de sangre. Mantener actividad física regular y hábitos saludables ayuda a mejorar la lubricación de las articulaciones, fortalecer los músculos y prevenir la rigidez.
En general, los crujidos articulares sin síntomas adicionales no requieren intervención médica y forman parte de los cambios normales del cuerpo, mientras que la atención profesional es necesaria solo si se presentan molestias asociadas.








