Pekín .– Un año después de que DeepSeek sacudiera la industria global con su modelo R1, China vuelve al centro del debate tecnológico con Seedance 2.0, la nueva herramienta de generación de vídeo desarrollada por ByteDance, matriz de TikTok. El avance ha abierto un nuevo frente competitivo en el sector audiovisual y reavivado la controversia sobre derechos de autor en Hollywood.
Desde su lanzamiento este mes, la plataforma ha generado titulares, advertencias de la industria cinematográfica estadounidense y un intenso debate sobre el futuro de la producción audiovisual.
Medios chinos han descrito el lanzamiento como un nuevo “momento DeepSeek”, en referencia a la irrupción a comienzos de 2025 del modelo R1, que evidenció la capacidad de China para competir en inteligencia artificial avanzada a menor coste.
La prensa local resume la secuencia como “el año pasado fue DS (DeepSeek), este año es SD (Seedance 2.0)”, vinculando ambos hitos al Año Nuevo lunar y presentándolos como pasos consecutivos en la consolidación tecnológica del país.
Seedance lleva la impronta de ByteDance, gigante tecnológico propietario de TikTok y de su versión china, Douyin. La compañía ha podido integrar rápidamente la herramienta en su ecosistema digital, que suma cientos de millones de usuarios.
Analistas del sector financiero chino sostienen que la competencia en el vídeo generado por IA ha pasado “del algoritmo a la fuerza integral”, en un contexto en el que ByteDance ha intensificado su inversión en infraestructura computacional.
En los días posteriores al lanzamiento, circularon en redes sociales vídeos generados con Seedance 2.0 que mostraban escenas de apariencia cinematográfica, incluidas peleas ficticias entre actores de Hollywood y secuencias de acción con personajes inspirados en grandes franquicias.
Muchos internautas afirmaron no poder distinguir las imágenes generadas por IA de las reales. También se viralizaron piezas con coreografías complejas, efectos de sonido sincronizados y movimientos de cámara fluidos, lo que llevó a algunos creadores a asegurar que el modelo había alcanzado un nivel “de director” en la producción audiovisual.
El cineasta chino Jia Zhangke, ganador del León de Oro en Venecia, colaboró con la herramienta para producir un cortometraje en el que aparecen dos versiones generadas por IA de sí mismo dialogando sobre el papel de la tecnología en el cine.
Según declaró, no le preocupa que la tecnología sustituya al cine, sino cómo las personas la utilicen. “Hoy basta una frase para generar un vídeo con bastante nivel de acabado”, afirmó.
En la misma línea, el productor Feng Ji, vinculado al exitoso videojuego Black Myth: Wukong, señaló que con herramientas como Seedance “la infancia del contenido generado por IA ha terminado”.
Más allá de la viralidad inicial, firmas financieras chinas consideran que Seedance podría marcar un punto de inflexión en la producción audiovisual profesional.
Huatai Securities apuntó que el modelo avanza hacia una “creación controlable”, lo que facilitaría su integración en procesos industriales. Por su parte, BOC Securities estimó que el salto tecnológico permite pasar de “generar una escena” a “completar una obra”, reduciendo costes estructurales y acelerando los tiempos de producción.
La difusión de vídeos con personajes inspirados en franquicias como Star Wars y Marvel Cinematic Universe desató críticas en la industria estadounidense.
La Motion Picture Association y grandes estudios denunciaron posibles infracciones masivas de derechos de autor. The Walt Disney Company acusó a ByteDance de facilitar una “biblioteca pirateada” y de incurrir en apropiación indebida de propiedad intelectual.
ByteDance respondió que respeta los derechos de propiedad intelectual y que está atendiendo las preocupaciones planteadas.
El fenómeno Seedance reabre así el debate global sobre los límites de la inteligencia artificial en la creación artística y su impacto en la industria del entretenimiento.











