La presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, designó al general en jefe Gustavo González López como comandante de la Guardia de Honor Presidencial y director de la Dirección General de Contrainteligencia Militar (DGCIM), según informó el ministro de Comunicación, Freddy Ñáñez, a través de Telegram. La medida se adopta tras la captura del expresidente Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, durante la operación militar ejecutada en territorio venezolano el pasado fin de semana.
González López sustituye en la Guardia de Honor Presidencial al mayor general Javier Marcano Tábata, quien también dirigía la Milicia Bolivariana hasta los recientes cambios ordenados por la presidencia interina. En la DGCIM reemplaza al mayor general Iván Rafael Hernández Dala, una de las figuras clave del aparato de inteligencia durante el gobierno de Maduro. Según Ñáñez, estas designaciones forman parte de una “dinámica de fortalecimiento institucional orientada a garantizar la paz, la seguridad del pueblo y la vigencia de la Constitución”.
Durante el anuncio, Rodríguez reconoció la “lealtad y entrega” del general González López, y aseguró que su trayectoria en organismos de inteligencia y seguridad del Estado respalda su nombramiento en medio del proceso de reorganización institucional.
La carrera de González López incluye dos periodos al frente del Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (SEBIN), entre 2014 y 2018 y posteriormente de 2019 a 2024. También fue ministro de Relaciones Interiores, Justicia y Paz entre 2015 y 2016. Más recientemente ocupó cargos directivos en Petróleos de Venezuela (PDVSA) durante 2024 y 2025, antes de reincorporarse al área militar este año.
Desde 2015, el general figura en la lista de sancionados por Estados Unidos y la Unión Europea, acusado de presuntas violaciones de derechos humanos y participación en acciones que contribuyeron a la ruptura del orden democrático. Además, mantiene vínculos cercanos con Diosdado Cabello, una de las figuras más influyentes del chavismo.
La reestructuración del alto mando militar y de seguridad ocurre en medio de una profunda crisis institucional y un clima de incertidumbre política en Venezuela, marcada por la detención de Maduro y la reorganización de los principales organismos del Estado bajo la presidencia interina.







