REDACCIÓN.- El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció este martes la suspensión por dos semanas de los ataques previstos contra Irán, apenas horas antes de que venciera el ultimátum impuesto a Teherán para reabrir el estrecho de Ormuz.
El mandatario condicionó el alto el fuego a que la República Islámica garantice la “apertura completa, inmediata y segura” de esta vía marítima, considerada clave para el comercio energético global, por donde transita cerca del 20 % del petróleo mundial.
Por su parte, el Consejo Supremo de Seguridad Nacional de Irán confirmó la aceptación de la tregua temporal y adelantó que las negociaciones con Estados Unidos comenzarán el próximo viernes en Islamabad. No obstante, advirtió que esto “no significa el fin de la guerra”.
Trump calificó el entendimiento como un “alto el fuego recíproco” y aseguró que fue posible tras conversaciones con autoridades de Pakistán, que actuaron como mediadores. Según explicó, estos solicitaron detener una ofensiva militar prevista para esa misma noche.
El presidente estadounidense afirmó que la decisión responde a que su país ya ha cumplido sus objetivos militares y que las conversaciones para un acuerdo definitivo se encuentran avanzadas.
Asimismo, reveló que las bases del diálogo incluyen una propuesta de 10 puntos presentada por Irán a través de Pakistán que contempla, entre otros aspectos, garantías de tránsito seguro por el estrecho de Ormuz y el eventual levantamiento de sanciones.
El anuncio se produce tras días de alta tensión, en los que Estados Unidos ejecutó ataques contra infraestructuras en territorio iraní, incluyendo puentes, un aeropuerto y una planta petroquímica, además de operaciones en la isla de Kharg, principal terminal petrolera del país.
En respuesta, Irán advirtió que podría atacar infraestructuras en países del golfo Pérsico y aseguró haber realizado acciones contra objetivos en la región.
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Las amenazas previas de Washington, que incluían posibles ataques a infraestructura civil, generaron reacciones internacionales. El secretario general de la ONU, António Guterres, expresó profunda preocupación, mientras que el portavoz del organismo reiteró que no existe justificación para dañar infraestructura civil o causar sufrimiento a la población.
Tras el anuncio del alto el fuego, los mercados reaccionaron con volatilidad: el petróleo registró caídas significativas, reflejando la sensibilidad global ante cualquier cambio en el conflicto.
Aunque Trump calificó el acuerdo como un avance hacia la paz en Medio Oriente, las autoridades iraníes insisten en que el escenario sigue siendo incierto y que el conflicto aún no ha concluido.







