WASHINGTON.– La operación que culminó con la detención de Nicolás Maduro en Venezuela ha sido considerada por analistas como un ejemplo del nuevo tipo de orden mundial al que aspira la administración de Donald Trump, un año después de que su gobierno transformara de manera drástica la política exterior estadounidense.
Tras el asalto a Caracas, el expresidente venezolano fue trasladado a Estados Unidos por supuesto narcoterrorismo, en lo que Trump describió como un paso hacia la transición del poder en Venezuela, asegurando que Washington no permitirá que las Américas se conviertan en refugio de narcotraficantes, “regímenes hostiles” o potencias externas.
Según Eric Hershberg, profesor de la American University, la operación evidencia la determinación de EE.UU. de usar “la fuerza bruta para imponer su voluntad en todo el mundo”, sin limitarse a normas internacionales ni de coexistencia pacífica con otros países.
Un año de decisiones controvertidas
Desde el inicio de su segundo mandato, Trump ha modificado significativamente la diplomacia estadounidense, con acciones que incluyen:
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Guerra comercial con socios tradicionales
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Apoyo desigual a Kiev en la guerra de Ucrania
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Ataques militares selectivos contra programas estratégicos, como el nuclear iraní
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Despliegue naval en el Caribe y ejecución de más de un centenar de presuntos narcotraficantes en alta mar
Estas maniobras culminaron con la captura de Maduro, tras una campaña creciente de presión sobre Caracas y advertencias dirigidas también al presidente colombiano Gustavo Petro.
Doctrina Monroe y visión geopolítica
El mes previo a la operación, la Casa Blanca publicó su Estrategia de Seguridad Nacional, que resucita elementos de la doctrina Monroe, proyectando a América como zona exclusiva de influencia estadounidense y describiendo a la Unión Europea como un socio problemático.
Expertos advierten que esta estrategia y la detención de Maduro podrían marcar un retorno a un mundo basado en esferas de influencia y zonas de dominio, similar al escenario previo a la Primera Guerra Mundial.
Hershberg advierte que la política de Trump, aunque inspirada en figuras históricas como Teddy Roosevelt, carece de fundamentos sólidos y busca ejercer autoridad de manera arbitraria. Otros asesores, como Steve Miller, refuerzan la política de hechos consumados, como en la disputa sobre Groenlandia.
Impacto global
Analistas coinciden en que la captura de Maduro subraya la imprevisibilidad de la administración Trump y representa una amenaza potencial para distintos conflictos internacionales, incluyendo Ucrania y Taiwán.
Margaret MacMillan, citada en The New York Times, señala que Trump es un líder que “disfruta del poder dentro y fuera del país”, pero cuya atención oscila entre proyectos internos y acciones militares no declaradas, como la operación en Venezuela.







