Aún resuena en la historia,
como un eco sin final,
donde 129 mujeres
murieron por reclamar.
Hemos avanzado mucho,
pero hay que continuar,
para que los hombres entiendan
que las debemos cuidar.
Basta ya de feminicidio,
basta de acoso sexual,
basta ya de que los partidos
la tengan en último lugar.
Sí a la igualdad de salarios,
protección y bienestar,
a ese ser maravilloso
que es capaz de procrear.
Una mujer empoderada
y con buena preparación
es capaz de gerenciar,
revestida de valor.
Estudia y trabaja dos veces,
en la empresa y el hogar,
el estrés la está matando,
necesita descansar.
Las universidades repletas
de mujeres talentosas,
con maestría y doctorado,
son una perla valiosa.
No te detengas mujer,
sigue tu crecimiento,
porque aunque falten conquistas,
ya se respira otro ungüento.







