El presidente ucraniano Volodimir Zelensky afirmó el jueves que “no puede haber una normalización con Rusia” y exigió que sus aliados cumplan los compromisos militares pendientes, horas después de que un bombardeo masivo con cientos de drones y misiles matara al menos a 16 personas en varias regiones del país, entre ellas un niño de 12 años.
“Otra noche ha demostrado que Rusia no merece ninguna flexibilización de la política global ni el levantamiento de las sanciones”, escribió Zelensky en X. “La presión sobre Rusia debe surtir efecto, y es importante cumplir puntualmente todas las promesas de ayuda a Ucrania”.
El mandatario señaló que existen “numerosos compromisos políticos por parte de socios que ya se han anunciado pero aún no se han aplicado, tanto en el marco del formato Ramstein como a nivel bilateral”, y anunció que instruyó al comandante de las Fuerzas Aéreas para que contacte a los países que se comprometieron a suministrar misiles para el sistema Patriot y otros sistemas de defensa aérea.
El ataque del jueves fue el más intenso en semanas. Rusia lanzó cerca de 700 drones y decenas de misiles balísticos y de crucero, dirigidos principalmente contra zonas civiles. La Fuerza Aérea de Ucrania informó que las defensas aéreas lograron derribar o inutilizar 667 de los 703 proyectiles, pero los impactos dejaron un tendido de destrucción a lo largo del país.
En Kiev, cuatro personas murieron y más de 50 resultaron heridas. Las autoridades reportaron daños en 17 edificios de apartamentos, 10 viviendas particulares, un hotel, un centro de oficinas, un concesionario de automóviles, una gasolinera y un centro comercial. Zelensky precisó que la mayoría de los misiles balísticos lanzados en la oleada tuvieron la capital como objetivo.
Nueve personas murieron y 23 resultaron heridas en la ciudad portuaria de Odesa; tres mujeres murieron y alrededor de tres docenas resultaron heridas en la región de Dnipropetrovsk, y una persona murió en Zaporizhzhia.
“Entre los muertos hay un niño, tenía doce años. Mis condolencias a sus familias y seres queridos”, escribió Zelensky, quien cifró en un centenar el total de heridos por el ataque.
El bombardeo se produjo un día después de que Zelensky regresara de una gira de 48 horas por Alemania, Noruega e Italia, donde buscó nuevos sistemas de defensa aérea. El mandatario agradeció a esos tres países por los acuerdos alcanzados y anunció que también trabaja con los Países Bajos en suministros adicionales.
Ucrania, que atraviesa serias dificultades económicas, aguarda además el desembolso urgente de un préstamo de 90.000 millones de euros prometido por la Unión Europea y bloqueado por Hungría. Kiev también se opone a una exención temporal estadounidense sobre las sanciones al petróleo ruso que, según sus autoridades, financia el esfuerzo bélico del Kremlin.
Las fuerzas de Moscú han atacado zonas civiles casi a diario desde su invasión total de Ucrania, hace más de cuatro años. Más de 15.000 civiles ucranianos han muerto en esos ataques, según las Naciones Unidas. El mes pasado, Rusia lanzó 948 drones y 34 misiles en un lapso de 24 horas en el mayor ataque de la guerra.
“Rusia apuesta por la guerra, y la respuesta debe ser exactamente esa”, concluyó Zelensky.











