Estocolmo, Suecia. – Científicos del Karolinska Institutet y la Universidad de Mersin identificaron cómo el cerebro procesa algunos olores como si fueran sabores.
El hallazgo revela que la corteza insular integra señales olfativas y gustativas, generando la sensación de sabor sin necesidad de que existan moléculas en la boca.
Los investigadores utilizaron resonancia magnética funcional para observar la actividad cerebral cuando los voluntarios percibían distintos aromas.
Leer también: Harvard enseña método casero para medir la frecuencia cardíaca
Este descubrimiento abre la puerta a nuevas investigaciones sobre trastornos del gusto y el olfato, así como aplicaciones en la gastronomía y la alimentación artificial.
Además, podría ayudar a diseñar terapias para pacientes que han perdido la capacidad de percibir sabores o aromas por enfermedades neurológicas.
Los expertos aseguran que entender la interacción entre olfato y gusto es clave para mejorar la experiencia sensorial y la calidad de vida de muchas personas.







