REDACCIÓN.- Con la llegada de las temperaturas extremas, el golpe de calor se convierte en uno de los riesgos más graves para la salud.
Cuando la temperatura corporal supera los 40 °C (104 °F), el funcionamiento del cerebro, corazón, riñones y músculos puede verse comprometido en cuestión de minutos. Según Mayo Clinic, la falta de atención médica inmediata puede provocar la muerte.
Cómo ocurre y quiénes están en mayor riesgo
El golpe de calor es la forma más severa de lesión por calor. Puede desencadenarse tras una exposición prolongada a ambientes muy calurosos o por realizar ejercicio intenso bajo el sol.
Aunque puede afectar a cualquiera, ciertos grupos son especialmente vulnerables: niños pequeños, adultos mayores, personas con enfermedades crónicas, sobrepeso o sin aclimatación al calor.
Algunos medicamentos como vasoconstrictores, betabloqueadores, diuréticos, antidepresivos, antipsicóticos y estimulantes también elevan el riesgo al dificultar la regulación térmica del organismo.
Síntomas que alertan un golpe de calor
Detectar los síntomas a tiempo es esencial. Expertos de Mayo Clinic indican que los signos principales incluyen:
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Temperatura corporal interna superior a 40 °C
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Confusión, agitación o dificultad para hablar
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Irritabilidad, delirios, convulsiones o pérdida de conciencia
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Piel muy caliente y seca, o sudoración excesiva
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Náuseas, vómitos, enrojecimiento de la piel
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Respiración acelerada, pulso rápido y dolor de cabeza intenso
La identificación temprana permite actuar rápidamente y prevenir daños irreversibles.
Qué hacer ante un caso sospechoso
Ante la sospecha de golpe de calor se debe llamar de inmediato al 911 o al número local de emergencias. Mientras llega la asistencia, es fundamental:
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Trasladar a la persona a un lugar fresco o con sombra
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Retirar el exceso de ropa
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Aplicar métodos de enfriamiento rápido: sumergir en agua fría, colocar compresas frías en cabeza, cuello, axilas e ingle, rociar agua fresca o ventilar intensamente
Estas acciones tempranas pueden ser determinantes para salvar la vida del afectado.
Factores que aumentan el riesgo
El uso de ropa gruesa, la deshidratación, el alcohol, la falta de aclimatación, ciertas enfermedades crónicas y diversos medicamentos incrementan el riesgo de sufrir un golpe de calor. Los niños y adultos mayores tienen menor capacidad de adaptación fisiológica, por lo que son más propensos a sufrir complicaciones graves.
La severidad del daño —incluyendo hinchazón y lesiones permanentes en órganos vitales— depende de qué tan rápido aumenta la temperatura corporal y del tiempo transcurrido sin atención médica.
Cómo prevenir el golpe de calor
La prevención es clave durante los periodos de calor extremo. Los especialistas recomiendan:
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Usar ropa ligera y holgada
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Protegerse con sombrero, gafas y protector solar (FPS 15 o superior)
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Mantener una hidratación adecuada
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Evitar actividad física intensa en las horas más calurosas
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Aclimatarse gradualmente a ambientes cálidos
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Contar con espacios ventilados o con aire acondicionado
Las personas con enfermedades crónicas deben revisar su medicación con un profesional de la salud.
Mayo Clinic advierte que nunca se debe dejar a un menor o a una persona vulnerable dentro de un vehículo estacionado, incluso en días aparentemente templados: la temperatura interna puede subir rápidamente a niveles mortales.
La información, la prevención y la acción rápida ante los primeros síntomas son fundamentales para evitar desenlaces fatales durante los días más calurosos del año.






