La entrada en vigor este 1 de enero de nuevos aranceles a las importaciones provenientes de países sin tratado de libre comercio marca el fin de casi cuatro décadas de apertura comercial unilateral en México y abre una etapa proteccionista que impactará la inflación, las cadenas productivas y el comercio exterior, según especialistas.
La medida, impulsada por la presidenta Claudia Sheinbaum y avalada por el Congreso, quedó formalizada en un decreto publicado el pasado 29 de diciembre y establece aranceles a más de un millar de mercancías, con un impacto concentrado en Asia y, especialmente, en China.
“Este 1 de enero termina un periodo de 40 años en el que México se mantuvo en una apertura comercial unilateral”, afirmó en entrevista con EFE el coordinador del Laboratorio de Análisis en Comercio, Economía y Negocios (LACEN), José Ignacio Martínez, quien ubicó ese ciclo entre 1986 y 2025.
De acuerdo con el especialista, la decisión busca limitar la presencia china en el mercado mexicano sin afectar los intereses de Estados Unidos, en un contexto marcado por las presiones comerciales de Washington y la próxima revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC).
Martínez advirtió que los nuevos aranceles generarán presiones inflacionarias al encarecer bienes de consumo inmediato como calzado, textiles y prendas de vestir, así como insumos intermedios y bienes de capital que afectan una “cadena de suministros endeble”.
“Esto se va a reflejar en el precio final doméstico o en el de exportación”, señaló, al anticipar que la inflación podría aumentar hasta 0,8% en el primer trimestre de 2026 y superar el umbral del 4%, por encima de la meta oficial del 3%.
Asimismo, estimó que la producción nacional también podría resentirse ante la menor provisión de insumos externos, mientras que el déficit comercial del país pasaría de unos 7.000 millones de dólares en 2025 a más de 10.000 millones en 2026.
Las nuevas cuotas, que pueden llegar hasta el 50%, abarcan sectores como el automotriz, textil, vestido, hierro y acero, plásticos, calzado y electrodomésticos. En el caso específico de los vehículos, México analiza imponer aranceles elevados a automóviles procedentes de China y otros países asiáticos.
La Secretaría de Economía estima que la medida generará ingresos fiscales por hasta 70.000 millones de pesos (unos 3.888 millones de dólares) y permitirá preservar alrededor de 350.000 empleos en sectores manufactureros clave.
No obstante, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) ha advertido que el endurecimiento arancelario y la incertidumbre comercial tienden a frenar el comercio y la inversión, con efectos adversos sobre el crecimiento y la inflación en Norteamérica.
Ante este escenario, el organismo recomendó a los países de la región diversificar sus relaciones comerciales y profundizar la integración regional para mitigar los riesgos derivados de la creciente tensión comercial internacional.











