Moscú.— Rusia y Estados Unidos apoyan reanudar en breve las negociaciones para un nuevo tratado de desarme nuclear, tras la expiración del START III, aseguró este viernes el Kremlin. Ambas potencias coinciden en la necesidad de iniciar cuanto antes un diálogo que permita establecer nuevos límites al armamento estratégico y evitar un vacío legal en materia de control nuclear.
El portavoz presidencial ruso, Dmitri Peskov, informó que representantes de ambos países celebraron consultas el jueves en Abu Dabi, donde abordaron la posibilidad de prolongar de manera temporal los límites contemplados en el tratado expirado y manifestaron su disposición a asumir “posturas responsables” durante el proceso negociador.
Peskov recordó que el presidente ruso, Vladímir Putin, propuso extender las cláusulas del START III por al menos un año, iniciativa que, según Moscú, no recibió una respuesta oficial por parte de la Casa Blanca. No obstante, medios estadounidenses señalaron que ambas partes habrían explorado una prórroga provisional de seis meses mientras avanzan las conversaciones.
Desde Washington, el presidente Donald Trump reiteró su intención de sustituir el START III por un acuerdo “nuevo, mejorado y modernizado”. A través de su red social Truth Social, Trump afirmó que el tratado anterior fue “mal negociado” y que Estados Unidos debería trabajar en un marco más sólido y duradero que responda a los desafíos actuales en materia de seguridad global.
En paralelo, Trump ha insistido en que China participe en futuras negociaciones de desarme. Sin embargo, Pekín rechazó esa posibilidad por el momento durante la Conferencia de Desarme de la ONU, al argumentar que su arsenal nuclear no es comparable al de Estados Unidos y Rusia. El embajador adjunto chino ante la ONU en Ginebra, Jian Shen, sostuvo que las mayores potencias nucleares deben asumir primero reducciones significativas, verificables y legalmente vinculantes de sus arsenales.
Rusia, por su parte, declaró esta semana que ya no se siente vinculada por las obligaciones del tratado firmado en 2010, que establecía un máximo de 1,550 cabezas nucleares y 700 sistemas balísticos desplegados. Aun así, el Kremlin ha reiterado su disposición a negociar bajo “condiciones adecuadas” y en un marco más amplio que, según Moscú, debería incluir también a otras potencias nucleares como Francia y el Reino Unido.
El START III fue firmado en Praga en 2010 por los entonces presidentes Dmitri Medvédev y Barack Obama, y prorrogado en 2021 por cinco años. Su expiración marca un momento clave para la arquitectura de seguridad internacional, en medio de tensiones geopolíticas y llamados urgentes a reactivar los mecanismos de control del armamento nuclear.







