Jackson fue un actor clave en la lucha por la igualdad racial en Estados Unidos desde la década de 1960. Cercano colaborador de Martin Luther King Jr., participó en algunos de los momentos más emblemáticos del movimiento, incluida la marcha de Selma a Montgomery en 1965 y la campaña en Memphis en 1968, donde estuvo presente cuando King fue asesinado.
En los años 80, Jackson dio un paso decisivo hacia la política electoral con sus candidaturas presidenciales dentro del Partido Demócrata en 1984 y 1988. Aunque no logró la nominación, amplió la base política afroamericana y promovió una agenda centrada en la justicia social, la reducción de la pobreza y la inclusión de minorías.
Su campaña de 1988 dejó una huella particular con el discurso de los “puntos en común”, en el que llamó a la unidad nacional más allá de divisiones ideológicas y raciales. Analistas coinciden en que su irrupción en la escena política nacional contribuyó a abrir el camino para la elección de Barack Obama como el primer presidente afroamericano en 2008.
Además de su activismo interno, Jackson desempeñó un rol como mediador en distintos conflictos internacionales. En la década de 1990 fue enviado especial del entonces presidente Bill Clinton a África y participó en gestiones diplomáticas en países como Siria, Irak y Serbia, contribuyendo a la liberación de prisioneros y rehenes estadounidenses.
También fue un firme opositor al apartheid en Sudáfrica y sostuvo encuentros con líderes internacionales en el marco de misiones humanitarias y diplomáticas.
A lo largo de su trayectoria, Jackson combinó reconocimiento y controversia. Fue fundador de organizaciones como Operation PUSH y la National Rainbow Coalition, enfocadas en promover la equidad económica y la participación política de las minorías. Sin embargo, también enfrentó críticas por declaraciones polémicas y posicionamientos públicos en distintos momentos de su carrera.
En 2017 anunció que padecía Parkinson, lo que redujo sus apariciones públicas, aunque continuó participando en actos vinculados a la justicia racial. En 2021 acompañó a la familia de George Floyd tras el veredicto que declaró culpable al exagente Derek Chauvin, reiterando que la lucha por la igualdad “es una larga batalla”.
La familia del reverendo destacó en su mensaje que Jackson fue “un incansable agente de cambio” cuyo compromiso con la justicia, la igualdad y los derechos humanos “dejó una huella imborrable en la historia de







