Oklahoma City Thunder se coloca a un paso de las finales de la NBA tras una contundente victoria 127-114 en el quinto juego de la serie, asegurando una ventaja de 3-2 que pone contra las cuerdas a San Antonio.
La estadística favorece al conjunto de Oklahoma, dado que, históricamente, los equipos que logran imponerse en el quinto duelo de una serie empatada 2-2 terminan avanzando de ronda el 81.8% de las veces.
SGA: De un inicio incierto a la figura dominante
Aunque el comienzo de Shai Gilgeous-Alexander fue complicado —registrando solo un acierto en seis intentos de campo y cuatro pérdidas en el primer parcial—, el base demostró una capacidad de resiliencia notable. Logró retomar el control del partido para finalizar con 32 puntos, 9 asistencias y 2 robos, siendo su capacidad para atacar el aro y su efectividad desde la línea de castigo (16 de 17) factores determinantes para el triunfo.
Control en la pintura frente a Wembanyama
La estrategia interna del Thunder resultó fundamental para neutralizar la amenaza de Victor Wembanyama. La dupla formada por Chet Holmgren —quien aportó 16 puntos y 11 rebotes— e Isaiah Hartenstein —con 12 puntos y 15 tableros— dominó la pintura y forzó a Wembanyama a una noche difícil, limitándolo a solo 20 puntos y una efectividad de 4 de 15 en tiros de campo.
Rotación de emergencia con impacto inmediato
Ante las bajas de Jalen Williams y Ajay Mitchell, el entrenador Mark Daigneault realizó ajustes tácticos que rindieron frutos inmediatos. La profundidad del banco y la respuesta de los titulares emergentes fueron claves para imponer el ritmo ofensivo desde la primera mitad:
- Jared McCain: Aprovechó su primera titularidad para sumar 20 puntos.
- Alex Caruso: Desde el banquillo, fue fundamental al registrar 22 puntos y 6 asistencias.
Con este triunfo, el Thunder se sitúa en una posición privilegiada, a solo una victoria de sellar su boleto a las finales de la NBA y consolidar el gran trabajo táctico del cuerpo técnico en esta postemporada.







