¿Dónde está el pecado original? La hipocresía política contra Tony Peña Guaba

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Por Roberto Monclus
Periodista- Abogado

La política dominicana —como buena parte de la política contemporánea— ha desarrollado una peligrosa afición: indignarse por lo irrelevante y callar ante lo verdaderamente grave. El más reciente ejemplo es el ataque desmedido contra Tony Peña Guaba, jefe de las políticas sociales del gobierno del presidente Luis Abinader, estratega político probado y director de campañas electorales exitosas, hoy sometido al paredón digital por aparecer en un video… tomando una copa de vino en Navidad.

Conviene decirlo sin rodeos: no hay pecado, no hay falta, no hay escándalo. Lo que hay es mala fe política, oportunismo y una narrativa hipócrita que intenta convertir un gesto humano y culturalmente normal en una supuesta afrenta moral.

Tony Peña Guaba no fue grabado burlándose de los pobres, ni celebrando privilegios mal habidos, ni haciendo ostentación ofensiva. Fue visto compartiendo un momento propio de la época navideña, una tradición profundamente arraigada en la sociedad dominicana. Pretender que un funcionario público debe vivir en penitencia permanente es no solo absurdo, sino profundamente falso.

Entonces, ¿por qué tanto ruido? La respuesta es incómoda para algunos: porque Tony Peña Guaba es un actor político con proyección presidencial real hacia 2028. En política, nadie es atacado gratuitamente. Se ataca al que estorba, al que crece, al que puede competir. Y cuando no hay errores reales que señalar, se fabrican símbolos para desacreditar.

Aquí no estamos ante un debate ético, sino ante una operación de desgaste. Se busca instalar la idea de que quienes dirigen políticas sociales no pueden ser humanos, no pueden celebrar, no pueden sonreír. Es una narrativa cínica, impulsada muchas veces por sectores que jamás han tenido contacto real con la pobreza que dicen defender desde un teclado.

Si vamos a hablar de moral pública, hablemos en serio: ¿funcionan o no las políticas sociales que coordina Tony Peña Guaba? ¿Tienen impacto? ¿Llegan a quienes deben llegar? Ese es el debate legítimo. Todo lo demás es distracción.

Resulta paradójico que en un país donde verdaderos actos de corrupción, despilfarro y abuso de poder muchas veces pasan sin consecuencias, se intente crucificar políticamente a un dirigente por una copa de vino. Eso no es ética; eso es doble moral.

Y conviene hacer una pregunta directa, sin rodeos ni insinuaciones malintencionadas: ¿tiene algo que ver Tony Peña Guaba con el llamado “hoyo de SENASA”? La respuesta es clara y categórica: no. Tony Peña Guaba no administra SENASA, no maneja su presupuesto, no diseña su estructura financiera ni toma decisiones operativas dentro de esa entidad. Vincularlo, siquiera de manera indirecta, a una situación administrativa o financiera ajena a sus funciones es una maniobra burda de desinformación.

Mezclar una discusión técnica sobre SENASA con un video personal de Navidad no es casualidad; es una estrategia. Se busca sembrar sospecha donde no hay responsabilidad, construir culpables por asociación y erosionar reputaciones a falta de pruebas. Esa práctica, tan vieja como la mala política, suele aparecer cuando los adversarios no tienen argumentos reales contra la gestión ni contra el proyecto político de fondo.

Tony Peña Guaba, como estratega experimentado, entiende perfectamente que este tipo de ataques no son casuales. Son el costo de estar en la conversación grande, en la de los proyectos de poder. Cuando empiezan a vigilarte los gestos privados, es porque ya te reconocen como amenaza pública.

La sociedad dominicana merece una discusión política madura. Y esa madurez comienza por llamar las cosas por su nombre: aquí no hubo error moral, hubo mezquindad política. El tiempo dirá quién estaba construyendo país… y quién solo estaba contando copas ajenas.

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Roberto Monclus
Roberto Monclus
Periodista, abogado, relacionista público, productor de contenidos, articulista y gestor de medios, con más de 30 años de experiencia profesional. Ha desarrollado una sólida trayectoria en radio, televisión y edición de resúmenes de prensa, destacándose por su versatilidad y compromiso con la comunicación estratégica. Ha sido director operativo de equipos de campañas electorales para importantes candidatos y agrupaciones políticas de la República Dominicana, aportando su conocimiento en relaciones públicas y comunicación política. Actualmente labora en el Parlamento Centroamericano (PARLACEN) y se postula como candidato independiente a diputado, con una visión centrada en la transparencia, el desarrollo social y la representación efectiva de los ciudadanos.
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