REDACCIÓN.- Un estudio internacional presentado en el Congreso Europeo sobre Obesidad, celebrado en Estambul, sugiere que la exposición diaria al frío podría ayudar a reducir la grasa corporal en personas con sobrepeso u obesidad.
La investigación fue desarrollada por especialistas de la University of Nottingham y del Leiden University Medical Center, quienes analizaron el impacto de chalecos refrigerantes y duchas frías sobre el metabolismo y la composición corporal.
Según los resultados, 47 adultos con sobrepeso u obesidad utilizaron durante seis semanas un chaleco y una faja lumbar con geles refrigerantes a 15 °C durante dos horas cada mañana, mientras mantenían su rutina habitual.
Al finalizar el ensayo, los participantes perdieron en promedio 0,9 kilogramos de grasa corporal, mientras que el grupo de control ganó alrededor de 0,6 kilogramos.
Los investigadores explicaron que la exposición al frío activa la llamada “grasa parda”, un tejido especializado que genera calor utilizando las reservas de grasa del cuerpo, lo que aumenta el gasto energético.
La profesora Helen Budge señaló que este mecanismo podría explicar la reducción de grasa observada en quienes utilizaron los chalecos refrigerantes.
Por su parte, la doctora Mariëtte Boon indicó que la pérdida de peso registrada no estuvo relacionada con un aumento de actividad física, ya que los movimientos de los participantes fueron monitoreados mediante dispositivos de seguimiento.
Los científicos consideran que este tipo de estrategias podría convertirse en un complemento accesible junto a la alimentación saludable y el ejercicio físico para combatir la obesidad.
Además, actualmente se desarrolla un estudio paralelo en Países Bajos con 34 mujeres que se duchan cada mañana con agua fría durante 90 segundos para determinar si las duchas frías o la natación en agua fría generan efectos similares en la quema de grasa corporal.
Sin embargo, los especialistas advirtieron que métodos como la inmersión en agua fría pueden provocar respuestas fisiológicas más intensas debido al choque térmico, por lo que todavía se necesitan más investigaciones para confirmar sus beneficios y riesgos a largo plazo.







