SANTO DOMINGO, RD.- El ex empleado de la discoteca Jet Set, Gregory Adames, ofreció este lunes un impactante testimonio ante el tribunal, donde compareció en calidad de víctima de la tragedia.
Adames aseguró que trabajó durante unos ocho años en el establecimiento y que fue la persona encargada de comunicar de manera constante a sus superiores las fallas estructurales que presentaba el lugar.
Durante su intervención, afirmó que los propietarios, Antonio y Maribel Espaillat, tenían pleno conocimiento de los problemas que afectaban la discoteca, incluyendo filtraciones de agua, caída de plafones y deterioro progresivo del techo.
“No se hacía nada sin la autorización de Antonio Espaillat”, sostuvo, al tiempo que indicó que incluso decisiones menores debían contar con su aprobación.
Adames explicó que desde su ingreso a la empresa ya existían filtraciones, las cuales se agravaron con el tiempo sin que se tomaran las medidas adecuadas.
Relató que en julio de 2023 ocurrió un incendio en el área de la planta eléctrica, tras lo cual se realizaron reparaciones provisionales con cables temporales, pese a las advertencias de técnicos que recomendaban no reabrir el local en esas condiciones.
Según su testimonio, los problemas estructurales persistieron durante meses.
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Indicó que empleados reportaban de manera frecuente la caída de plafones y fragmentos de concreto, mientras que como solución se colocaban lonas plásticas para contener el agua acumulada en el techo.
Aseguró que enviaba fotos y videos a sus superiores evidenciando la situación, sin que se adoptaran soluciones definitivas.
El ex empleado también señaló que horas antes del colapso volvió a advertir sobre el peligro, tras registrarse incidentes con clientes debido a la caída de materiales.
Afirmó que incluso recomendó suspender actividades esa noche, pero la propuesta fue rechazada debido a la importancia comercial de la fecha. “Ese techo no se cayó sin avisar”, enfatizó.
Finalmente, Adames describió escenas desgarradoras vividas durante la tragedia, incluyendo personas atrapadas bajo los escombros pidiendo ayuda.
Sostuvo que su testimonio no busca venganza, sino justicia para las víctimas, al recordar que perdió a siete compañeros en el suceso. “Aquí hay un pueblo dolido”, concluyó.











