REDACCIÓN.- La guerra en Medio Oriente podría llevar a la Reserva Federal de Estados Unidos (Fed) a mantener sin cambios las tasas de interés por más tiempo, debido al posible impacto del conflicto en los precios de la energía y la inflación, una situación que va en contra de las expectativas del presidente Donald Trump.
El banco central estadounidense celebrará este martes y miércoles su reunión de política monetaria, en la que se define el rumbo de las tasas de interés de referencia.
Tras tres recortes consecutivos a finales del año pasado, las tasas se situaron en un rango de entre 3,50 % y 3,75 %, nivel que se ha mantenido desde entonces.
Incluso antes del inicio del conflicto el 28 de febrero, varios responsables de la Fed ya se inclinaban por mantener las tasas sin cambios durante algunos meses con el objetivo de continuar reduciendo la inflación.
Según la economista jefe de KPMG en Estados Unidos, Diane Swonk, la inflación sigue siendo un desafío importante.
“Con un 2,8 % en enero, ya son cinco años en los que la inflación se mantiene por encima del objetivo del 2 %”, señaló la especialista.
Riesgo de presión inflacionaria
La prolongación del conflicto mantiene bloqueos y tensiones en las rutas de hidrocarburos del Golfo, lo que ha provocado alzas en los precios del petróleo y mayores costos de producción para las empresas.
Ante este panorama, los inversionistas han revisado sus previsiones sobre posibles recortes de tasas. Mientras antes se esperaba una reducción en junio o julio, ahora el mercado apuesta a que no ocurrirá antes de octubre, de acuerdo con la herramienta de monitoreo CME FedWatch.
Trump, por su parte, ha insistido en la necesidad de una flexibilización monetaria inmediata para abaratar el crédito y fortalecer el poder adquisitivo de los estadounidenses de cara a las elecciones de otoño.
Un equilibrio difícil
La Fed tiene el mandato de mantener la inflación cerca del 2 % y garantizar el máximo nivel de empleo. Sin embargo, el escenario actual complica esa tarea.
Si tanto el desempleo como la inflación aumentan simultáneamente, el banco central se enfrenta a una situación compleja.
“Los responsables de la política monetaria están en una posición delicada”, explicó Nicole Cervi, economista de Wells Fargo.
Según Cervi, el contexto se asemeja a un choque estanflacionario, caracterizado por la combinación de inflación elevada y crecimiento económico débil.
Dentro de la Fed existen posturas distintas: algunos funcionarios, conocidos como “halcones”, priorizan combatir la inflación, mientras que otros, llamados “palomas”, se enfocan más en estimular el crecimiento y el empleo.
Entre estos últimos figuran Christopher Waller y Stephen Miran, quienes en enero fueron los únicos en votar a favor de una reducción de las tasas.
Cambios en el liderazgo de la Fed
La próxima reunión también ocurre en medio de un momento de transición para el banco central. Será la penúltima reunión presidida por Jerome Powell, cuyo mandato finaliza en mayo.
Trump ha propuesto como sucesor al exgobernador de la Fed Kevin Warsh, aunque su proceso de confirmación permanece detenido en el Senado.
El senador republicano Thom Tillis se ha negado a respaldar la nominación mientras continúe un proceso judicial contra Powell, al que considera un “ataque a la independencia de la Fed”.
Analistas consideran que el impacto de la guerra en los precios de la energía podría complicar aún más la posibilidad de reducir las tasas en el corto plazo.











