REDACCIÓN.- La contaminación del aire genera creciente preocupación entre neurólogos y especialistas en salud pública, luego de que investigaciones recientes vincularan la exposición prolongada a contaminantes atmosféricos con un mayor riesgo de desarrollar Alzheimer.
Aunque el riesgo puede ser moderado, los expertos señalan que reducir la exposición a partículas contaminantes podría ayudar a disminuir la probabilidad de padecer esta enfermedad neurodegenerativa.
Diversos estudios indican que respirar aire contaminado de forma continua aumenta la probabilidad de enfermedades cardiovasculares y también incrementa la vulnerabilidad del cerebro.
Este riesgo es mayor en personas mayores de 65 años y en quienes ya presentan daño vascular, lo que puede acelerar procesos relacionados con el deterioro cognitivo.
Una investigación publicada en la revista científica PLOS Medicine siguió durante 18 años a más de 27,8 millones de adultos mayores en Estados Unidos y encontró que quienes vivían en zonas con peor calidad del aire tenían mayor riesgo de desarrollar Alzheimer.
Otro estudio divulgado en JAMA Neurology reveló que cada incremento de partículas contaminantes finas (PM2.5) en el ambiente puede elevar hasta en 19 % la probabilidad de acumular marcadores de la enfermedad en el cerebro.
Según el neuropsicólogo Davide Cappon, del Tufts Medical Center, estas partículas microscópicas pueden ingresar al torrente sanguíneo y provocar inflamación y estrés oxidativo que afectan el cerebro.
La neuróloga Auriel A. Willette, profesora de Rutgers University, agrega que estos procesos pueden favorecer la acumulación de amiloide, uno de los principales marcadores biológicos del Alzheimer.
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Aunque la calidad del aire exterior no puede modificarse individualmente, los especialistas recomiendan medidas para reducir la exposición, como utilizar purificadores con filtros HEPA, mantener puertas y ventanas cerradas durante episodios de alta contaminación, usar mascarillas N95 y consultar el índice de calidad del aire antes de realizar actividades al aire libre.
El neurólogo Clifford Segil también aconseja mantener hábitos saludables que favorezcan la salud cerebral, como realizar al menos 150 minutos de actividad física semanal, mantener la mente activa con aprendizaje o acertijos y fortalecer la vida social.
Aunque estas acciones no eliminan completamente el riesgo, forman parte de un enfoque integral para proteger la salud del cerebro frente a los efectos de la contaminación.











