La posibilidad de que la IA destruya al mundo dejó de ser tema de ciencia ficción

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REDACCIÓN INTERNACIONAL.- Las posibilidades de que la Inteligencia Artificial domine el mundo dejó de ser un tema de ciencia ficción, así como lo lees, durante su audiencia la semana pasada ante el Congreso norteamericano, el CEO de OpenAI, Sam Altman, se despachó con un crudo recordatorio de los peligros que entraña la tecnología que su propia empresa hizo accesible para el público en general.

Entre otras cosas, Altman advirtió que los bots conversacionales, como el ChatGPT de su empresa, podrían utilizarse en campañas de desinformación y manipulación, y le pidió al Congreso que regule el uso de esa tecnología.

Antes era ficción, pero Altman dijo de la IA, que “puede causarle un daño significativo al mundo”.

El testimonio de Altman llega en medio de un acalorado debate que divide a Silicon Valley y a los propios tecnólogos que vienen trabajando para impulsar el uso público de la inteligencia artificial: la discusión sobre la posibilidad de que la IA arrase el mundo dejó de ser tema de la ciencia ficción y ya ingresó en la agenda del poder.

Esa creencia antes marginal de que las máquinas de pronto podrían superar el nivel de inteligencia humana y decidir destruirnos a todos ahora ha cobrado impulso hasta colarse al centro de la escena. Y algunos de los científicos más respetados en ese campo ya están acortando la línea temporal de sus propias predicciones sobre cuándo piensan que las computadoras estarían en condiciones de superar nuestra inteligencia y volverse manipuladoras.

Pero muchos investigadores e ingenieros informáticos dicen que el temor a una IA asesina del estilo de Skynet en las películas de Terminator no tiene base científica, y agregan que eso nos distrae de los problemas reales que esa tecnología ya está causando, incluidos los manifestados por Altman en su exposición ante el Congreso: caos en los derechos de propiedad intelectual, inquietud por la privacidad digital y la vigilancia, un creciente riesgo de que multiplique la capacidad de hackear las ciberdefensas, y ya está permitiendo que los gobiernos desplieguen armas letales que pueden matar sin el control de ningún humano.

Ese debate sobre los demonios de la IA se reavivó cuando Google, Microsoft y OpenAI lanzaron herramientas de uso público basadas en esa revolucionaria tecnología, capaz de mantener conversaciones complejas y de crear imágenes a partir de una simple orden verbal o escrita.

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