Santo Domingo.– La maestra y presidenta del partido Frente Amplio, María Teresa Cabrera, cuestionó este martes la fusión entre el Ministerio de Educación (Minerd) y el Ministerio de Educación Superior, Ciencia y Tecnología (Mescyt), al considerar que la iniciativa carece de fundamento pedagógico, aumentaría la burocracia estatal y pondría en riesgo el financiamiento de la educación preuniversitaria.
Durante una entrevista en el programa Matutino Su Mundo, Cabrera afirmó que, tras conocerse el anuncio, buscó sin éxito una justificación clara que explique el sentido real de la fusión. “Yo entiendo y saludo que instituciones con funciones duplicadas se fusionen para racionalizar el Estado, pero este no es el caso”, expresó.
El Ministerio de Educación tiene burocracia
Indicó que el Minerd es una de las instituciones más complejas del aparato estatal y que múltiples investigaciones han evidenciado su pesada burocracia.
“Si al Ministerio de Educación, que ya es complejo y burocrático, se le agrega otro ministerio, la pesadez aumenta y la complejidad se multiplica, en un país que ya enfrenta grandes desafíos en materia educativa”, advirtió.
Riesgo para el 4% de la educación preuniversitaria
Cabrera sostuvo que no encuentra ningún beneficio pedagógico ni educativo en la fusión, ni elementos que permitan prever mejoras en la eficiencia, la gestión o los resultados del sistema. “No veo que este paso se traduzca en una mejora real del sistema educativo”, enfatizó.
A su juicio, detrás de la propuesta subyace un interés financiero: redistribuir el 4% del Producto Interno Bruto (PIB) destinado por ley a la educación preuniversitaria. “Lo que yo entiendo es que se quiere convertir el 4% en el presupuesto de toda la función educativa, cuando la ley vigente establece claramente que ese porcentaje corresponde a la educación preuniversitaria”, señaló.
Reducción de la inversión de la educación preuniversitaria
La dirigente política recordó que ese financiamiento fue el resultado de una amplia movilización social y que el Pacto Educativo contempla incluso un aumento gradual de la inversión hasta alcanzar el 6% del PIB en 2030. En ese sentido, advirtió que la fusión podría traducirse en una reducción del presupuesto para la educación preuniversitaria, al repartirse entre este nivel y la educación superior.
Hay un gran déficit de infraestructura
La educadora reconoció que el Gobierno impulsa una nueva ley para modificar el marco legal, Cabrera cuestionó la racionalidad de la propuesta, al señalar que, desde 2013, cuando se comenzó a asignar el 4%, el país aún presenta un grave déficit de infraestructura escolar.
“Faltan escuelas, aulas y centros educativos, especialmente en el Gran Santo Domingo, Santiago y La Altagracia, donde muchas familias deben amanecer haciendo filas para conseguir cupos”, denunció.
Gestión, clientelismo y corrupción
Asimismo, rechazó los análisis que responsabilizan al 4% de los problemas del sistema educativo. Aseguró que el verdadero problema ha sido la mala gestión, el clientelismo y la corrupción. “El clientelismo y la corrupción se han tragado una parte importante del 4%. Eso lo sabemos todos y en su momento lo denunciamos”, afirmó.
La ADP y el reto de reinventarse
Sobre el rol del magisterio, Cabrera consideró que la Asociación Dominicana de Profesores (ADP) tiene el desafío de reinventarse, innovar en sus métodos de acción y fortalecer su relación con la sociedad, sin abandonar su papel histórico en la defensa de la educación pública.
La familia y la sociedad es la base de la educación
Cabrera explicó, la educación es un sistema de múltiples influencias y, cuando las agencias socializadoras que intervienen en la formación de la personalidad no logran un mínimo de coherencia, se genera confusión en niños y niñas. Por ello, la integración entre la familia, la escuela y la comunidad resulta esencial para garantizar una educación verdaderamente democrática e integral.
Las escuelas deben ser un espacio democrático
Sostuvo que la escuela debe asumir un rol protagónico en ese proceso, al contar con los profesionales y herramientas pedagógicas necesarias para orientar a las familias y enfrentar los desafíos estructurales del sistema educativo dominicano.
De igual modo Cabrera aseguró que la falta de articulación se manifiesta cuando el estudiante recibe orientaciones contradictorias en el hogar, en el centro educativo y en su entorno comunitario. Esa incoherencia representa un problema serio para el proceso formativo, ya que debilita los valores, las normas y los aprendizajes que se intentan construir. De ahí la necesidad de establecer vínculos sólidos y permanentes entre estas instancias, de modo que actúen de forma complementaria y no aislada.
La docente recordó que el sistema educativo dominicano, esta necesidad ha sido reconocida desde el primer Plan Decenal de Educación y reafirmada en los planes posteriores, incluyendo el correspondiente al período 2008-2018, que definió políticas públicas orientadas a la democratización de la escuela.
Finalmente reafirmó que pese a la creación de mecanismos de participación, la integración efectiva entre familia, comunidad y escuela sigue siendo una tarea pendiente, en parte porque este tema no ha sido abordado con suficiente profundidad en los procesos de formación y en el rol que deben asumir los actores del sistema, incluido el gremio magisterial.






