REDACCIÓN.– Con el inicio del mes, muchas personas buscan perder peso rápidamente recurriendo a dietas exprés, populares en redes sociales y medios de comunicación.
Sin embargo, especialistas en nutrición alertan sobre los peligros que estas prácticas pueden generar en la salud física y emocional.
Las dietas rápidas, que prometen resultados visibles en pocos días, pueden provocar desnutrición, pérdida de masa muscular, deficiencias de vitaminas y minerales esenciales, así como desequilibrios metabólicos.
Además, este tipo de regímenes aumenta el riesgo de desarrollar trastornos en la relación con la comida y desencadena el temido efecto rebote, donde el peso perdido se recupera rápidamente.
Según expertos, estas prácticas son insostenibles a largo plazo y no consideran las necesidades individuales de cada persona, como la edad, el sexo, la actividad física o condiciones médicas preexistentes.
Por ello, recomiendan reemplazar soluciones rápidas por hábitos alimenticios equilibrados que puedan mantenerse en el tiempo.
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El seguimiento profesional con nutricionistas o médicos especializados es clave para garantizar que la pérdida de peso sea gradual, segura y no comprometa la salud física ni mental del individuo.
Una dieta bien planificada debe incluir todos los grupos alimenticios y adaptarse al estilo de vida de cada persona.
Se aconseja aumentar el consumo de frutas, verduras, cereales integrales y proteínas magras, así como mantener una rutina regular de ejercicio que combine actividad aeróbica y fuerza muscular.
Además, hidratarse correctamente y dormir lo suficiente son factores esenciales para un metabolismo saludable.
Los nutricionistas destacan que la constancia y el bienestar general deben ser priorizados por encima de resultados inmediatos.
La educación alimentaria, el equilibrio emocional y la paciencia son los pilares para lograr cambios sostenibles y una relación saludable con la comida.











