Ciudad del Vaticano.– El papa León XIV expresó su preocupación por la falta de avances en la protección de los niños en el mundo, al advertir que millones continúan sin cuidados adecuados, con derechos vulnerados y sin oportunidades de desarrollo. Así lo manifestó este miércoles durante su discurso al comité organizador de la iniciativa From Crisis to Care: Catholic Action for Children, recibido en la Sala Clementina del Palacio Apostólico Vaticano.
El Pontífice calificó como una “tragedia” la situación que enfrentan niños y jóvenes, quienes dijo siguen pagando el precio más alto de las crisis globales, con acceso limitado a bienes esenciales, educación deficiente y separación forzada de sus familias. Señaló además que, en el último año, la realidad de la infancia no ha mostrado mejoras significativas.
“Cabe preguntarse si los compromisos globales para el desarrollo sostenible han sido dejados de lado”, afirmó León XIV, al referirse a los altos niveles de pobreza extrema, abusos y desplazamientos forzosos que afectan a los menores en distintas regiones del mundo.
El Papa recordó que estas reflexiones retoman el espíritu de la cumbre sobre los derechos de los niños celebrada en el Vaticano el 3 de febrero de 2025, convocada por el papa Francisco, cuyos frutos dijo deben traducirse en acciones concretas y sostenidas.
Asimismo, reiteró el énfasis de la exhortación apostólica Amoris Laetitia sobre el derecho de los niños a crecer con el amor de una madre y un padre, y criticó el uso de recursos públicos destinados “a la supresión de la vida en lugar de apoyar a las madres y a las familias”.
León XIV exhortó a las organizaciones y actores involucrados a no desanimarse ante la falta de resultados inmediatos y a trabajar de manera más coordinada, atendiendo las necesidades físicas, psicológicas y espirituales de los niños. En ese sentido, destacó el rol de diversas instancias de la Santa Sede para impulsar planes de acción integrales.
El mensaje concluyó con un llamado a escuchar la voz de los niños, evocando una carta presentada en la cumbre del año pasado, en la que los menores expresaron su deseo de “limpiar el mundo de las cosas malas y colorearlo con la amistad y el respeto”, como base para construir un futuro mejor para todos.








