“Mientras no se escarmiente a los traidores como se debe, los buenos dominicanos serán víctimas de sus maquinaciones”. Juan Pablo Duarte.
Las cifras oficiales hablan de quince mil millones, algunas fuentes dicen que son cuarenta y cinco mil, otras cien mil millones, lo cierto es que se trata del robo más grande cometido contra el Estado Dominicano.
SENASA, no es un caso más. Es el descaro, la ambición y la insensibilidad encarnado. Un crímen de lesa humanidad.
Los afectados son los más pobres y vulnerables del país y suman millones.
Para las élites de funcionarios oportunistas infiltrados en la política partidistas para hacer su cosecha, los pobres no tienen rostros, son masas silentes anónimas por lo que robar a SENASA no significa nada, estos fondos no son de nadie, esta gentuza sin nombres sólo son números que llenan urnas.
¿Cuántos de ellos habrán muertos por no haber podido acceder a la cobertura de su seguro de salud? Diez mil, veinte o treinta mil, nunca lo sabremos, pero eso no quiere decir que no hayan sido víctimas indefensas e inocentes de este robo.
Santiago Hazin, un peón en el entramado, un cobarde, como todos los que roban y matan: valientes cuando en grupos bandalicos cometen crímenes, llorones ridículos al ser descubiertos.
Conducta típica en delincuentes y criminales, cuando son expuestos suelen hacerse las víctimas, fingir demencias y otras enfermedades, llorar como plañideras.
El robo de SENASA va más allá de lo económico, es frustración, desesperanzas, pérdida de la confianza de un pueblo que no sabe que hacer una vez que las autoridades y el gobierno que juró lealtad para servir y garantizar el bien común le roban su fondo de salud y seguridad social fruto de su sudor y fatiga.
Señores del gobierno. ¿ podrán disfrutar de la navidad con su familia, sabiendo que su fortuna y bienestar chorrea gotas de sangre hasta sus zapatos lustrados?
¿Podrán cargar con la culpa de los hipertensos muertos por no poder ser atendidos, o los pacientes con deficiencias respiratorias a los que les faltó una mascarilla de oxígeno?
Que lejos están nuestros gobernantes de la política, son simples mercenarios que se reparten el erario como si fuera una herencia familiar.
La política, la ciencia suprema, según Aristóteles, la encargada de organizar la polis, de administrar el bien común propiciando el bienestar, la equidad y la justicia social.
La justicia Dominicana debe sentar un presedente, no hay espacio para la impunidad. El robo al Estado debe ser castigado con dureza, con firmeza. Bien sabemos que la impunidad y la tolerancia con que la justicia ha obrado en el pasado se ha convertido en incentivos para los ladrones funcionarios de hoy. Basta ya, de ser uno de los países más corruptos de América.
Este patrón de conducta no puede continuar, hay que parar o corremos el riesgo de convertirnos en un Estado fallido
Mientras la justicia no castigue a los ladrones del erario público, con determinación y firmeza, el futuro y bienestar de las próximas generaciones de dominicanos y dominicanas será incierto.
P. Enerio Vásquez.







